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Del Black Sabbath al Djent: Un Mapa para Navegar el Laberinto del Metal

🗓️ Feb 24, 2026 ✍️ David Jimenez Más en Artículos
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Los Pilares Fundacionales: Donde Todo Comenzó

Para entender el árbol del metal, hay que poner los pies en su raíz: el Heavy Metal. Bandas como Black Sabbath, Judas Priest y Iron Maiden establecieron el vocabulario esencial: riffs potentes y memorables, solos de guitarra virtuosos, voces que oscilan entre lo lírico y lo poderoso, y una actitud que combinaba rebeldía y fantasía. De este tronco principal brotaron casi todas las ramas posteriores. Paralelamente, el Doom Metal tomó el lado más lento y pesado de Sabbath, enfatizando la oscuridad, la depresión y los tempos arrastrados, creando una sensación de peso y fatalidad ineludible. Estos dos enfoques –la épica energética y la pesadumbre lenta– son el ADN de lo que vendría.

La Revolución de la Velocidad y el Caos Controlado

A mediados de los 80, la necesidad de velocidad y agresión llevó a la creación del Thrash Metal. Metallica, Slayer, Megadeth y Anthrax aceleraron el tempo, incorporaron técnicas de punk hardcore y letras más sociales o críticas, dando forma a un sonido frenético y técnico. Pero la evolución no se detuvo ahí. El thrash empujó los límites hacia territorios más extremos, dando a luz al Death Metal. Con bandas como Death, Morbid Angel y Cannibal Corpse, el género profundizó en la distorsión, los tempos blast beat, los growls guturales y letras que exploraban la muerte, el horror y lo macabro con crudeza sin precedentes.

Atmósfera, Odio y Melodía Inesperada

Mientras el death metal se centraba en lo físico y visceral, el Black Metal emergió en Escandinavia con un enfoque en la atmósfera y la ideología. Con un sonido crudo y deliberadamente low-fi, shrieks desgarrados y temáticas que abrazaban el satanismo, el paganismo y la misantropía, bandas como Mayhem, Burzum y Darkthrone crearon un universo sonoro gélido y transgresor. En el polo opuesto estético, el Power Metal tomó la épica del heavy metal clásico y la llevó a niveles operísticos: voces limpias y agudas, tempos rápidos, teclados sinfónicos y letras sobre fantasía, mitología y heroísmo, con Helloween y Blind Guardian como estandartes.

Fusiones y la Evolución Moderna del Sonido

Los años 90 y 2000 vieron cómo el metal comenzó a dialogar con otros géneros. El Metalcore fusionó la agresión y los breakdowns del hardcore con los riffs y la técnica del metal, alternando voces guturales y limpias, con bandas como Killswitch Engage o Architects. El Nu Metal, por su parte, incorporó grooves de hip-hop, scratching de DJ y una actitud más urbana. Pero quizás la innovación técnica más distintiva del siglo XXI sea el Djent. Más que un género, es un enfoque de la guitarra: afinaciones muy bajas, palm mute complejo que crea un sonido "djent-djent", compases asimétricos y una producción pulcra. Bandas como Meshuggah, Periphery y Tesseract han expandido los límites de la textura y el ritmo en el metal, demostrando que el árbol sigue creciendo nuevas y sorprendentes ramas.

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